La Virgen de las Montañas visitó el barrio de la Coronación, y se encontró frente a frente con su hijo.

Todo olía, desde días antes, a jornada para la historia. Los hombres colgando guirnaldas, las mujeres preparando flores de papel, ideas de pancartas con las letanías del Rosario, proposiciones de humo verde, viajes a Chipiona a por pétalos, vecinos ofreciendo su ayuda, discusiones entre los que trabajaban, después risas y abrazos. Pero sobre todo entusiasmo y ganas, muchas ganas.

Porque lo que el domingo se celebraba es algo que no todos los años se puede vivir. La Virgen de las Montañas venía al barrio que conmemora su Coronación Canónica, desde hace 25 años, y había que recibirla por todo lo alto, todo es poco para Ella.

Las andas de la Virgen salían de la Parroquia pasadas las 20:00 de la tarde, y conforme se iba acercando al barrio se iba notando más gente en las calles. Cuando llegó al Hospital fue un soplo de aire fresco para los que allí la esperaban, los que más la necesitan. Al igual que cada Viernes de Dolores, la Dirección del Hospital recibió también a la Virgen chiquita. A partir de ese momento, ya con el cielo oscuro, la Hermandad de las Montañas puso el turbo, porque el Prendimiento esperaba impaciente encontrarse con su Madre.

La llegada a la calle Alicante fue espectacular en todos los sentidos. Cohetes, humo verde, cielo de guirnaldas, vivas y más vivas. Cuando la Virgen se puso frente a Él, nadie pudo pararla para que se acercara hasta que casi se tocaran y bajo una lluvia de pétalos, los hombres la bajaron para que pudiera mirar a los ojos de la Misericordia.

Todos dimos comienzo a la Misa secándonos las lágrimas de los ojos, de la emoción de ese encuentro tan emotivo, y la acabamos llorando de alegría por la noticia que nuestro Párroco le dió al pueblo de Villamartín. Nunca olvidaremos que la Virgen de las Montañas estuvo presente e intercedió en la Coronación el día que se nombró a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia en su Prendimiento, María Santísima de la Esperanza, San Juan Evangelista y Santa Ángela de la Cruz.

Nuestra corporación quiso regalar a la Virgen de las Montañas la máxima distinción que tenemos, y que tan solo dos personas tan importantes como son Don José Manuel Álvarez y Don Francisco Varela, así como el Hospital de Villamartín, tienen, la Medalla de Oro. Las cosas de Dios, la Virgen recibió ese galardón el día en que quiso que sus hijos de la Coronación consiguieran su mayor sueño. Que grande es la Madre de Dios.